Cómo actualizar a Ubuntu 26.04

Si ya tienes instalado Ubuntu en tu ordenador, puedes actualizarlo a la 26.04. Con esto, se cambia repositorio de paquetes de tu sistema por el nuevo y luego actualizas todo el sistema. De este modo, obtienes todas las novedades del software que usas y de la administración de tu máquina, pero conservas tus archivos y configuración anterior. Vamos a ver el proceso.

Lo importante primero: todavía no puedes actualizar de forma fácil

Ubuntu 26.04 ahora mismo está retenida como camino de actualización. Esto es completamente normal, pero si lo que quieres es actualizar el primer día, no va a ser fácil.

¿Cuándo podrás actualizar a Ubuntu 26.04 desde una versión anterior? Si tu ordenador está usando Ubuntu 25.10, podrás hacerlo dentro de unas semanas. No te preocupes, será antes de que acabe el soporte para la 25.10.

Pero si tu ordenador está usando Ubuntu 24.04, tendrás que esperar al menos hasta julio-agosto de 2026 para actualizar. En julio, según el calendario, está previsto que salga Ubuntu 26.04.1, la primera revisión de paquetes de Ubuntu 26.04. Sin embargo, según las previsiones que dan en su foro, es probable que tengas que esperar hasta agosto.

¿Por qué se hace así? No hay una razón como tal pública, pero seguramente tenga que ver con dos cosas:

No sería la primera vez que una versión de Ubuntu sale regular. El caso más descarado fue Ubuntu 22.04, que hace unos años tuvo que sacar un parche de primer día para reactivar la sesión X11 y dejar de usar Wayland por defecto en ordenadores con gráficas NVIDIA, porque el sistema no arrancaba. No querrás ser tú quien se coma esos problemas del día uno, ¿no?

Y luego está el tema de los repositorios y paquetes de terceros. Si tienes activado algún PPA o algún repositorio externo que apunte a noble o a questing, esos paquetes pueden depender de algún componente de sistema que ya no esté disponible en la 26.04. Como te cuento más abajo, esta es una causa de errores y deberías asegurarte de que los PPAs y repositorios de terceros estén apagados antes de actualizar (ya tendrás tiempo de activarlos luego de la instalación). Posponer la actualización es una buena forma de dar tiempo a los operadores de esos repositorios de agregar paquetes para la 26.04.

Si quieres actualizar a la fuerza, en este momento puedes seguir usando la consola para instalar la versión de desarrollo. Un poco más abajo te cuento cómo.

Pero antes: ¿actualizar sí, o actualizar no?

Es cosa tuya.

Actualizar es una forma conveniente de poder tener las últimas versiones de los paquetes de tu entorno de escritorio sin tener que pasar por el trámite de tener que volver a instalar todos los programas de tu ordenador que hayas obtenido por tu cuenta. No necesitas volver a descargar toda una ISO de Ubuntu, ni volver a configurar el cargador de arranque, y desde luego no pierdes archivos ni configuración.

Sin embargo, dado que las LTS salen cada varios años, borrar todo el sistema e instalar de cero puede ser también una forma excelente de limpiar y poner a punto tu máquina para que vuelva a funcionar fresca, deshaciéndose de archivos de configuración viejos que puede que ya no hagan falta, sobre todo en tu carpeta personal.

Lo que sí es casi necesario, hagas lo que hagas, es que revises antes que tengas una copia de seguridad de tus archivos más importantes y de la configuración de algunos programas, como el navegador web. Asegúrate de que las copias de seguridad han sido sincronizadas, que tus dotfiles están en la nube, y que tienes copia de todos los marcadores y datos locales que haya en tu navegador. Actualizar es un proceso seguro, pero más vale prevenir que curar.

¿Por qué fracasan las actualizaciones de Ubuntu?

Hay gente que está muy en contra de actualizar un sistema, porque considera que el proceso de actualización puede dejar paquetes mal configurados o que puede provocar que el sistema se resienta si quedan restos de la vieja versión de Ubuntu. La realidad es que, salvo escasas excepciones, actualizar no tiene negativas para tu ordenador.

¿Cuáles son esas excepciones? Vamos a dejar aparte el tema de apagar el ordenador durante la actualización. Esto puede ser catastrófico si se han empezado a sobreescribir archivos pero no todos. En general, si has hecho cambios intensos a tu ordenador y tienes un sistema muy modeado (por ejemplo, has jugado con el cargador de arranque, has cambiado completamente la estructura de arranque, o has alterado el funcionamiento del entorno de escritorio mediante algo que no sean extensiones de GNOME), sí puede que tengas un problema a la hora de actualizar, si el instalador no sabe respetar esas modificaciones, pero se quedan sin desactivar.

Ten en cuenta que cuando actualices una versión de Ubuntu, el proceso de instalación desactivará los PPAs de terceros. Esto es porque los PPAs están ligados a una versión concreta, ya que pueden depender de versiones exactas de paquetes que ya no estén ahí.

Si utilizas PPAs de terceros para cosas críticas, como drivers, recuerda esto. Puede que durante el proceso, esos paquetes te desaparezcan si no son compatibles con la versión del kernel que estás usando.

Mi consejo aquí: si tienes PPAs activos en tu sistema, deberías confirmar primero que tienes un camino de actualización válido para esos paquetes antes de pulsar el botón, para evitar problemas. Tienes todos los repositorios de terceros configurados en tu sistema en el archivo /etc/apt/sources.list, y también en todos los archivos que haya en /etc/apt/sources.list.d.

¿Lo mejor que puedes hacer aquí? Adelantarte al instalador y tratar de desactivar y desinstalar todos los paquetes procedentes de repositorios externos antes de empezar el proceso? Luego los puedes volver a activar después de actualizar.

Además, si usas NVIDIA y tienes activado el driver oficial, asegúrate de tener ese driver actualizado a una versión compatible con Linux 7.0 antes de iniciar el proceso de actualización de sistema.

Mi otro consejo: aunque quieras actualizar, no te cuesta nada descargar una ISO de Ubuntu, copiarla en un pincho USB y arrancar en modo vivo. No la instales, pero comprueba que el escritorio arranca con normalidad, que puedes navegar por internet, y en definitiva, que el stack de drivers funciona bien, o que tienes un camino seguro para hacerte con los drivers una vez actualices. Sobre todo si usas drivers privativos y no está muy clara su compatibilidad con Linux 7.0.

Antes de actualizar: comprueba que el sistema esté al día

Utiliza el programa Actualización de software para confirmar que estás usando la última versión de todos los paquetes de tu versión de Ubuntu actual. No podrás actualizar el sistema hasta que no tengas tu sistema actual al día. También puedes ejecutar el comando apt upgrade desde la terminal.

Además, es importante que recuerdes que no puedes actualizar de golpe varias versiones de Ubuntu. Con esto me refiero a que si todavía estás usando Ubuntu 22.04, tendrás que actualizar antes a Ubuntu 24.04.

Diálogo de Actualización de software dice: El software de este equipo está actualizado.
Asegúrate de tener los paquetes al día antes de intentar actualizar.

Cómo actualizar a la fuerza a Ubuntu 26.04

Si de verdad no puedes esperar un poco, puedes usar en su lugar el comando de desarrollo para descargar la versión de pruebas. Ten en cuenta que debido a su naturaleza, pueden aparecer errores. Es lo que tiene no esperar.

Utiliza el siguiente comando de terminal:

sudo do-release-upgrade -d
La terminal de Ubuntu después de ejecutar el comando sudo do-release-upgrade -d, muestra las notas de versión de Ubuntu 26.04.

Cuando esa descarga esté hecha, nos volverá a preguntar si queremos iniciar el proceso. Una vez volvamos a responder que sí, no podremos detener el proceso, por lo que es importante que nos aseguremos de haber hecho copia de seguridad y de no estar haciendo nada importante en ese momento con el ordenador.

El actualizador de línea de comandos mostrando un resumen de los cambios y la pregunta de si actualizar o no.

Que el ordenador se ponga a actualizar paquetes no significa que puedas dejarlo a solas e irte toda la tarde. Quédate cerca porque de vez en cuando, puede que algunos paquetes hagan alguna pregunta adicional que tendrás que responder pulsando Enter o eligiendo una opción para continuar. No te vayas del todo, o no se terminará la descarga.

Pantallazo de do-release-upgrade informando que la actualización ha ido bien y pidiendo permiso para reiniciar.

Una vez reinicies, ya lo harás sobre tu nueva versión de Ubuntu, y el sistema comenzará a rodar para que lo puedas explorar.

Pantallazo de Ubuntu 26.04. Se muestra la ventana de bienvenida de Ubuntu 26.04 LTS con el icono de un mapache.

¿Qué es un archivo ISO y por qué se usan para descargar GNU/Linux?

La gente más joven no recordará esto, pero hubo una época en la que los ordenadores traían un lector de discos ópticos. Aunque ya no estén de moda, siguen siendo representados cada vez que usamos un archivo .iso.

El disco compacto es un formato que empezó a investigarse a finales de los 70 y que derivó en la creación del CD de audio digital en 1982 o del CD-ROM en 1984. Con el CD de audio digital se hacía posible cuantizar la música como ceros y unos para que tuviese una mejor fidelidad. Y con la creación del CD-ROM se pudo guardar cualquier tipo de datos binarios. Sin embargo, el formato siguió desarrollándose durante las siguientes décadas, y para 1995, IBM y Phoenix presentaron la extensión «El Torito» (no es broma, ese es su nombre), que permitía colocar el código máquina de un programa en un CD-ROM que se podía ejecutar al encender el ordenador. Había nacido el Boot CD.

Por supuesto, uno de los primeros beneficiarios del Boot CD fue Microsoft Windows. Ya no era necesario que el ordenador tuviese MS-DOS para ejecutar el .EXE con el instalador de Windows, porque el propio CD-ROM traía el programa de arranque que permitía leer el resto del disco e iniciar el proceso de instalación. Sin embargo, los cargadores de arranque libres tardaron poco en adquirir también la posibilidad de hacer esto mismo. GRUB puede instalarse sobre un CD, haciendo que cuando se encienda el ordenador, se ejecute GRUB, que además sabe como leer el resto del disco para así cargar una copia del kernel, un disco RAM para arrancar el entorno vivo, o el programa de instalación.

Al principio, Slackware o Red Hat prensaban sus propios CD-ROM. Es decir, adquirías físicamente un CD-ROM de Red Hat o de Slackware en su propia caja y lo instalabas igual que se hacía con Microsoft Windows. Sin embargo, para facilitar el acceso y no tener que depender de poder adquirir una copia física de GNU/Linux, en cuanto las velocidades de internet y los tamaños de los discos duros lo permitieron, empezaron a poner esos mismos CDs en sus páginas web y FTP usando los archivos .iso.

¿Qué es un archivo .iso?

Un archivo .iso es una copia digital exacta de los sectores que forman parte de un CD de datos, como un CD-R o un CD-ROM. Dicho de otro modo, si un lector de CD lee cada una de las pistas de datos que hay en uno de estos discos, y copia los ceros y los unos en un archivo, crea una copia digital del CD. Luego un quemador de CD puede hacer el proceso inverso, llevando los ceros y los unos contenidos en ese archivo sobre la superficie de un CD-R. El resultado es que si descargamos de internet un archivo .iso, tenemos en nuestro ordenador el molde digital que nos permite fabricar copias de un disco compacto de datos.

¿Por qué se les llama .iso? Una vez se inventó el formato CD-ROM en 1983, permitiendo guardar unos y ceros aleatorios, fue necesario crear el formato de archivos que debía llevar el CD-ROM. Después de todo, por entonces la informática ya estaba empezando a llegar a más gente y ya existía la noción de archivo. Los datos binarios hay que agruparlos en archivos, igual que ocurre con un diskette o con un disco duro. Dado que un CD-ROM tiene unas características únicas que no tiene ningún otro medio de almacenamiento de la época, se inventó un sistema de archivos nuevo específico para los CD-ROM. Este formato fue finalizado en 1988 y se le llamó ISO 9660.

Así que de ahí el nombre. Si tomamos un CD quemado con el formato ISO y creamos una copia digital, será interesante ponerle como extensión al archivo .iso para identificar que se trata de una copia digital de ese CD, igual que existen otras tantas extensiones para identificar un tipo de archivo.

¿Por qué se sigue usando el .iso?

En primer lugar, por retrocompatibilidad. Muchos ordenadores viejos siguen teniendo lector de CD o de DVD, y para instalar una distribución GNU/Linux en ellos, el paso de quemar un CD o un DVD con el contenido de un archivo .iso sigue siendo lo más simple. Al quemar un archivo .iso, copiamos los bytes que definen el disco, haciendo que se pueda usar exactamente igual que se lleva haciendo toda la vida.

En segundo lugar, porque puedes acabar con el CD, pero no puedes acabar con «el CD». Hoy en día, lo normal es transferir el contenido de un archivo .iso a un disco USB, como un pendrive. Tiene ventajas: un pen no se raya y no deja de funcionar a los pocos usos, y es más ecológico porque se puede borrar y volver a grabar otra ISO sobre él (aparte de cualquier otra cosa). Lo bueno es que los archivos .iso que encontramos en internet hoy en día son híbridos. El programa de arranque está colocado de tal modo que si se copia a un CD, funciona, pero que si se copia a un pendrive, también lo hace de una manera que permite al ordenador encontrarlo y lanzarlo.

En tercer lugar, por integridad. Podríamos vivir en un mundo en el que las distribuciones GNU/Linux se distribuyesen como un .zip que luego es copiado sobre un pendrive. Sin embargo, cabe la posibilidad de que se haga mal y que por lo tanto se creen copias corruptas. Al compactar toda la imagen de disco en un archivo opaco que no se puede modificar se evitan errores que pueden provocar que el proceso de creación de un medio de arranque GNU/Linux sea más complicado de llevar a cabo.