Es posible que hayas leído esta semana que Francia ha anunciado un plan de aquí a que acabe el año para implantar una soberanía informática. Lo que buscan es depender menos de tecnología y servicios de Estados Unidos y empezar a apoyarse en soluciones domésticas desarrolladas por Francia o por países de la Unión Europea.
Parte del anuncio incluye una migración a GNU/Linux de sus estaciones de trabajo, y deshacerse del sistema operativo Microsoft Windows. En otros tiempos, esta decisión hubiese sido tan complicada como trascendental. Antes de la llegada de la nube, lo importante era el sistema operativo. El punto débil siempre fue Microsoft Office, y los problemas de compatibilidad e interoperabilidad con cualquier alternativa libre como LibreOffice.
Sin embargo, hoy en día esto ya no es tan crítico, porque hemos vuelto silenciosamente al modelo de las terminales tontas y los mainframes. El sistema operativo es ya el programa que usas para abrir el navegador web e interactuar con un software en la nube que te entrega mensajería, comunicación en tiempo real y edición colaborativa de documentos y datos.
La suite ofimática abierta para la nube implantada por el gobierno de Francia
Es ahí donde entra un producto llamado LaSuite. Se trata de un conjunto de herramientas de software de aspecto unificado que hacen todo tipo de tareas en la nube, desde edición de documentos hasta organización de datos colaborativa, incluyendo aplicaciones de mensajería instantánea.

Está desarrollada por DINUM, que es la que gestiona la informática y los sistemas de información en el área pública del gobierno francés. Estos programas cubren tareas necesarias en grandes organizaciones, como la comunicación en tiempo real, las aplicaciones de chat, edición de textos, publicación online…
En algunos casos, todo lo que hacen es empaquetar programas que ya existen. En el caso de su herramienta de chat, Tchap, por ejemplo, no es más que un fork de su cliente oficial Element, siendo que Tchap en realidad es un servicio que corre por encima de la red Matrix. Incluso es un caso de uso dentro de la web de Element.
También está Grist, una hoja de cálculo avanzada y colaborativa que hace más cosas que sumar números. Un problema de Grist es que es realmente una herramienta estadounidense. Libre y de código abierto, lo que lo vuelve menos problemático, pero aun así tampoco es un esfuerzo europeo.
Sin embargo, sí que hay software doméstico. Además de Visio, el cual mencionaba antes, está Docs, que es un editor de textos colaborativo y moderno para la nube desarrollado tanto por la administración electrónica francesa como por ZenDiS, su equivalente alemán.
El manual de usuario de Docs, aunque está en francés, está alojado en la propia plataforma Docs del gobierno de Francia. Con esto es posible hacerse a la idea del tipo de programa que es. A priori y por el nombre podría pensarse en Docs como un Google Docs o un Microsoft Word de código abierto y en la nube. Pero, realmente, Docs es una alternativa a Notion. Permite editar documentos de múltiples páginas conectados entre sí y con bloques complejos. En el repositorio hay Dockerfiles y unas instrucciones sencillas para desplegar el programa en nubes privadas.
Muchos de estos programas celebran tener integración con inteligencia artificial, para poder empezar a escribir rápidamente documentos, pero tampoco aclara exactamente quién hay detrás de estas capacidades. Si se tratan de modelos propios, un despliegue local de Mistral, una IA de origen francés, o si al final todo va conectado a ChatGPT. Cuando antes decía que la soberanía digital ya no pasa tanto por poseer el sistema operativo, sino la nube que hay detrás de un software de grupo, me refería a esto.

Un grito que cada vez se repite más
A raíz de todas las diferencias que se han dado en los últimos años entre los gobiernos europeos y el gobierno de Estados Unidos, tampoco es la primera vez en los últimos años que Europa manifiesta que debe dejar de depender de Estados Unidos.
Nubes, inteligencias artificiales, infraestructura crítica de comunicaciones, especialmente en tiempos de crisis… el panorama digital es mucho más complejo que hace 15 años. De hecho, que los ordenadores de las mesas usen GNU/Linux o no se ha convertido en el menor de los problemas cuando la nube privada que usan en el día a día continúa siendo estadounidense.
Una de las cosas que quiere hacer Francia con este movimiento es iniciar una ronda de consultas con otros países europeos para buscar una respuesta unificada o intentar buscar apoyos.
Curiosamente, Francia siempre ha tenido bastante cultura de desarrollar sus propias tecnologías. Durante décadas, tuvieron su propio sistema de televisión a color, completamente distinto del que usaba el resto de Europa. Además, a principios de los años 80, la principal empresa de telefonía del país desplegó una red de terminales tontas llamadas minitel, que permitieron a los franceses hacer trámites y consultar información de forma electrónica en su casa antes de la llegada de internet.






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